El dato estremece, pero no debería tomarnos por sorpresa. Que Argentina sea el primer país del continente americano en consumo de cocaína es reflejo del crecimiento que tuvo la incautación de esa droga.
En lo que va del año, como publicamos en una edición
reciente, se incautaron unas 4,5 toneladas de esta droga, una de las más comercializadas y traficadas del mundo.
reciente, se incautaron unas 4,5 toneladas de esta droga, una de las más comercializadas y traficadas del mundo. De ese gran aumento se desprenden dos grandes conclusiones. La primera nos muestra un país que dejó de ser “de tránsito” para transformarse lentamente en “productor”.
Antes, la droga secuestrada provenía de otros países, como Colombia o Bolivia, pero ahora, mucho de lo que logran interceptar las fuerzas del orden se fabrica dentro de nuestras fronteras.
Como es más fácil conseguirla, se produce un aumento en el consumo. La segunda conclusión apunta más al plano espiritual. ¿Necesita alguien que es feliz recurrir a la estimulación que le proporciona una droga? No.
Los problemas que afectan a los argentinos son muchos, pero el principal es la inseguridad, que está íntimamente ligada al consumo de drogas: “existe un vínculo directo entre las drogas y el aumento del delito y la violencia.
Los carteles de las drogas socavan las bases de los gobiernos y corrompen el comercio legítimo.
En algunos países, más del 50% de los robos son perpetrados por toxicómanos para costearse su vicio”, afirma el estudio.
