Comer alimentos ricos en hierro, como hígado, ternera, lentejas, cereales, huevos y frutos secos.
Comer alimentos ricos en acido fólico, como judías, harina, mantequilla de cacahuete, champiñones, brócoli ó espárragos.
Comer alimentos ricos en vitamina C, como los cítricos y vegetales; la vitamina C hace que la absorción de hierro sea más eficiente.
Tomar suplementos vitamínicos y minerales, especialmente ácido fólico (ya que este es necesario para la madre) para formar los glóbulos rojos necesarios, y para el feto, ya que su carencia se relaciona con déficits en el desarrollo de su sistema nervioso.
Dada la facilidad de su prevención mediante los suplementos indicados, estos se recomiendan habitualmente en todos los protocolos de manejo de las embarazadas.
