Posted on 10 mayo 2010
Tags: injusto, Jesus, juez, parábola
La parábola del juez injusto. 
“Les proponía una parábola sobre la necesidad de orar siempre y no desfallecer, diciendo: En cierta ciudad había un juez que no temía a Dios ni respetaba a los hombres. También había en aquella ciudad una viuda, que acudía a él diciendo: Hazme justicia ante mi adversario. Y durante mucho tiempo no quería. Sin embargo al final se dijo a sí mismo: aunque no temo a Dios ni respeto a los hombres, ya que esta viuda está molestándome, le haré justicia, para que no siga viniendo a importunarme. Concluyó el Señor: Prestad atención a lo que dice el juez injusto. ¿Acaso Dios no hará justicia a sus elegidos que claman a El día y noche, y les hará esperar? Os aseguro que les hará justicia sin tardanza. ¿Pero cuando venga el Hijo del Hombre, acaso encontrará fe sobre la tierra?”(Lc).
Jesús ante la falta de fe
La interrogación final deja en suspenso los ánimos de los discípulos. Se transparenta el dolor en el corazón de Jesús por la falta de fe entre los hombres. La oración es el acto de fe del que no ve, y al creer confía en Dios. Por eso pide a Dios sin interrupción, sin desanimarse.
Posted on 10 mayo 2010
Tags: Dios, dracma, Jesus, parábola, pérdida
La parábola de la dracma perdida.
Quizá el celo de la mujer parece exagerado ante el poco valor de la moneda perdida, pero no ceja hasta que encuentra la moneda. Una vez más enseña el Señor que un sólo pecador –por pequeño e insignificante que sea humanamente- es motivo del máximo interés del redentor
“¿Qué mujer, si tiene diez dracmas y pierde una, no enciende una luz y barre la casa y busca cuidadosamente hasta encontrarla? Y cuando la encuentra, reúne a las amigas y vecinas diciéndoles: Alegraos conmigo, porque he encontrado la dracma que se me perdió. Así, os digo, hay alegría entre los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente”(Lc)
Y, de nuevo la alegría es la manifestación del perdón por el que parecía nada, y es tanto para Dios. Cristo es el portador del perdón del nuevo reino; el reino de perdón y misericordia está abierto a todos.
Posted on 10 mayo 2010
Tags: Dios, escondido, Jesus, parábola, tesoro
La parábola del tesoro escondido. 
El valor del Reino es supremo; todo lo demás carece de valor ante él, pero se encuentra de improviso y hay que estar preparado y dispuesto a todo para conseguirlo.
“El Reino de los Cielos es semejante a un tesoro escondido en el campo que, al encontrarlo un hombre, lo oculta y, gozoso del hallazgo, va y vende todo cuanto tiene y compra aquel campo”(Mt)
Toda renuncia es un buen negocio ante un hallazgo que llena el alma de gozo y alegría. El agricultor no buscaba el tesoro, pero al encontrarlo pone todos los medios para tenerlo.
Posted on 10 mayo 2010
Tags: cizaña, Dios, Jesus, palabra, parábola
La parábola de la cizaña. Parábolas, reflexiones, enseñanzas.
“El Reino de los Cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo. Pero, mientras dormían los hombres, vino su enemigo, sembró cizaña en medio del trigo, y se fue. Cuando brotó la hierba y echó espiga, entonces apareció también la cizaña. Los siervos del amo acudieron a decirle: Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿Cómo es que tiene cizaña? É les dijo: Algún enemigo lo hizo. Le respondieron los siervos: ¿Quieres que vayamos y la arranquemos? Pero Él es respondió: No, no sea que, al arrancar la cizaña, arranquéis junto con ella el trigo. Dejad que crezcan ambas hasta la siega. Y al tiempo de la siega diré a los segadores: arrancad primero la cizaña y atadla en gavillas para quemarla; el trigo, en cambio, almacenadlo en mi granero”.
La explicación
Y, como en las parábolas anteriores, los discípulos querían más explicaciones y acuden a solas a Jesús que aclara el sentido más hondo de las parábolas.
El que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del Reino; la cizaña son los hijos del Maligno. El enemigo que la sembró es el diablo; la siega es el fin del mundo; los segadores son los ángeles. Del mismo modo que se reúne la cizaña y se quema en el fuego, así será al fin del mundo. El Hijo del Hombre enviará a sus ángeles y apartarán de su Reino a todos los que causan escándalo y obran la maldad, y los arrojarán en el horno del fuego. Allí será el llanto y rechinar de dientes. Entonces los justos brillarán como el sol en el Reino de su Padre. Quien tenga oídos, que oiga”(Mt)
Jesús, en la explicación, ha añadido un dato importante: el reino tiene una fase o dimensión escatológica, es decir, existe un juicio, un premio eterno y un castigo, también eterno. Tener en cuenta esto es muy importante. No caben indiferencias: existe el cielo y el infierno para los que acepten o rechacen el Reino. También es importante porque coloca en su sitio la misión del Mesías que no venía a establecer un reino temporal.