Cómo saber si tengo Fe? La necesidad de tener Fe y Confianza.
Una cosa es tener fe y otra muy diferente es la confianza. A veces, usted tiene fe para tomar determinada actitud, quiere decir, tener coraje para actuar en aquel momento. Mientras tanto, la confianza es completamente diferente.
Hay personas que tienen fe para casarse, pero no la tienen para mantener el matrimonio. Observe al avión al levantar vuelo; es la fe, pero allá en lo alto tiene que mantenerse: eso se llama confianza. Muchas personas se confunden y hasta se desaniman en la fe por no discernirla de la confianza. Porque con la fe usted conquista, lo que es muy diferente de mantenerla. O sea, no alcanza con tomar posesión de una bendición, es necesario tener
confianza.
Por eso es que la fe es diferente de la confianza.
No estamos queriendo pasar conocimientos bíblicos o contarle una historia, sino mostrar una situación que, tarde o temprano, va a vivir en su vida. Si estuviera siguiendo al Señor Jesús y Sus pasos, puede pasar por situaciones dificilísimas y dependerá de ese discernimiento de lo que es fe y confianza en Dios.
Para que podamos encuadrarnos en el asunto, tenemos que recurrir a nuestro padre en la fe, Abraham. Él fue un ejemplo de fe. Cuando Dios dijo: “Sal de tu tierra”, Abraham no preguntó por qué, él simplemente obedeció. Por esta obediencia, él manifestó la fe y se convirtió en nuestro padre en la fe. Sin embargo, Abraham, así como es un ejemplo de fe, también tuvo sus momentos de dificultades, deslices, dudas y miedo.
Momentos humanos porque, dadas las circunstancias, todos están sujetos a debilidades. Si el Señor Jesús, por su humanidad, en el momento en que estaba por ser separado del Padre y del Espíritu Santo, esto es, quedarse solo (por lo tanto no habría Trinidad; apenas Padre y Espíritu Santo), algunos momentos antes Él dijo: “Padre, pasa de mi esta copa.” En otras palabras, no existe otra forma de resolver este problema, pero que no sea conforme a mi voluntad, pero, si, a la Tuya. Aún en aquel momento difícil, Él se sometió a la voluntad del Padre.
Y esa oración desesperada mostró su humildad, su debilidad, su dolor.
Por lo tanto, así como ellos, también enfrentamos dificultades. Con todo, no alcanza apenas tener fe, es necesaria la confianza. Pues, con la fe se conquista y con la confianza se establece.