Cómo cambiar mi carácter? Que relación hay entre el mal caracter y el mal humor?
¿Alguna vez has escuchado la excusa “es que soy de carácter fuerte”? ¿Conoces a alguien que oculte su testarudez con esa frase?
Hay muchos conceptos que el mundo ha cambiado completamente respecto a su significado real.
Cuando alguien es obstinado, testarudo, y hace lo que quiere a veces sin poder dominarse, no atendiendo razones, el mundo dice que se trata de una persona de carácter fuerte, pero la verdad es que se trata de una persona de carácter débil, pues se deja dominar por sus instintos y no por Dios.
“Porque no nos ha dado Dios un espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio”
El carácter fuerte es el que por medio del espíritu de dominio propio somete sus instintos a la voluntad de Dios y sus acciones no son dictadas por arranques de ánimo, siendo esta la única forma en que podemos dejar a Dios en control de nuestra vida.
Tenemos un carácter “débil” cuando nos llevamos por la ira, y el carácter fuerte y firme es aquel que esta bajo dominio propio, con su corazón y mente sobre el instinto humano, así como Jesús lo hizo cuando fue apresado, golpeado, maldecido y crucificado.
Un corazón blando y un carácter pasivo nos ayudan a comprender, amar y ayudar a los demás.
Una madre le preguntó a Robert E. Lee, conocido hace siglo y medio por su carácter fuerte, cual era la lección mas grande que le pudiera enseñar a su niño. La respuesta que él dio fue, “Enséñale a negarse a si mismo”.
La misma enseñanza que Jesús el Maestro dio: “Si alguno quiere ser discípulo mío, niéguese a si mismo, cargue con su cruz y sígame. Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda la vida por causa MIA, la encontrara.” Mateo 16.24-25.
El carácter fuerte de Jesús se demostró aun al final, cuando sabia que venia
su cruel muerte, cuando le pide a Dios que haga pasar esa copa, pero que se haga Su voluntad. Esa es la clave para que un cristiano pueda decir que es de carácter fuerte, que pueda someterse a la voluntad de Dios, con gusto y por convicción.
En la biblia no hay bendiciones para los tercos, para los que no saben escuchar a otros, para los que se aíran, para los que justifican su forma de ser contraria a la de Jesús. Más bien es al contrario, Dios dice que bendice el desvalido, al pobre, al que confía en Él, al que no sigue su propio camino, al lento para el enojo, al que no es contencioso, al que pone primero las necesidades de los demás.
¿Quieres tener un carácter fuerte? Pídeselo a Dios, pero toma en cuenta que si te lo da no Será como el mundo lo percibe sino como Dios espera que seas, fuerte para asirte de Él, para seguir su voluntad, para rechazar la tentación de hacer lo que tu instinto te dice. Dios te dice: “…Yo estimo a los pobres y humildes de espíritu, a los que tiemblan ante mi palabra.” (Isaías 66.2)