Tratamiento y Diagnostico para las personas con Lesiones de Espalda.
Diagnóstico
El diagnóstico se basa en la sintomatología y en la exploración clínica.
En casos avanzados, en los que se deben descartar lesiones de los discos intervertebrales, las raíces nerviosas o la misma médula espinal, se recurre a otras exploraciones, tanto morfológicas (Rayos X, T.A.C. o R.M.N.) como funcionales (E.M.G.).
Tratamiento
El tratamiento del ataque agudo incluye reposo, calor local, medicamentos analgésicos (calmantes), antiinflamatorios y relajantes musculares, puede complementarse con fisioterapia.
La prevención de posteriores episodios incluye:
Medidas posturales, como endurecer el somier de la cama o evitar las posiciones viciadas en sillones, sofás y mesas.
Medidas de reforzamiento muscular, mediante ejercicios para potenciar la musculatura abdominal y lumbar.
Medidas de relajación y estiramientos musculares.
Evitación de esfuerzos dañinos para la espalda, como se comenta en el apartado de prevención.
En casos más avanzados y rebeldes al tratamiento analgésico, se pasa a medidas más invasivas, entre las que pueden citarse, de menos a más invasividad:
Métodos de estimulación eléctrica, ya como relajante muscular ya como antiálgica.
Eficaz con la técnica adecuada, pero poco extendida y no siempre resuleve el problema.
Infiltraciones en las bases de los nervios afectados o en determinados puntos dolorosos.
Consiste en la inyección, mediante una jeringuilla y aguja como las de las inyecciones intramusculares, de una solución antiinflmatoria y anestésica.
Presenta más peligros y secuelas que las inyecciones normales. El alivio suele ser temporal.
En caso de que el origen de las lesiones sea una hernia discal (protrusión de la almohadilla que separa las vértebras para dar elasticidad y movilidad a la columna), existen muchos métodos quirúrgicos para extirparlos o disolverlos cuando afectan a las raices nerviosas o a la médul