Muchas veces cuando alguien dice que piensa matarse se le dice “dale matate”, con la esperanza de que llegue hasta el límite de la idea y la deseche. ¿Eso sirve?
“Eso es una de las cosas que no debemos hacer. Si desafiamos a la persona en cuestión, es probable que lo haga. Está desesperado y desanimado”. Quién lo aconseja es Silvia Britos, fundadora de Estaciones del Alma, una asociación civil sin fines de lucro.
¿Existe conciencia por parte de la persona que piensa suicidarse de lo que significa la muerte ?
“Muchas veces no. No ven la muerte, a veces se llega a la situación de intento sin pensar lo que realmente significa morir. O creen que es un tránsito. Como un viaje, ir y volver. Cuando le decís concretamente que no volverá, porque nadie
ha vuelto de la muerte, reaccionan”. Lo que no soporta es vivir como está viviendo. Si de algún modo pudiera llegar a resolver esa situación, seguramente cambiaría de idea. Britos asegura que la situación es preocupante a nivel nacional y por eso resulta de vital importancia pensar el tema en forma global. “Nosotros trabajamos con la Red Argentina de Suicidiología y también de Latinoamérica.”
No existe una causa única por la cual la persona llega a tomar esa decisión. El suicidio es multicausal, y tiene que ver no sólo con la composición biológica de la persona, sino también con su vida psíquica, social y cultural.
Las enfermedades psiquiátricas como la depresión en todas sus formas, fobias o ataque de pánico, trastornos de personalidad, alcoholismo, drogadicción, esquizofrenia. También hay que considerar las situaciones individuales, crisis con la familia o la pareja, el trabajo y las relaciones en diferentes grupos sociales.
Tres etapas…
Explica Silvia Britos que se perciben tres etapas bien definidas:
*“La primera es cuando aparece la idea suicida que sorprende a la misma persona pero el tema puede quedar latente.
* La segunda es cuando la persona comienza a buscar métodos concretos para llevar a cabo su plan. Generalmente busca ideas a través de los Medios de Comunicación. Aquí es cuando comienza a dar señales. Y en esto puede contribuir en gran medida el tratamiento responsable del tema en los Medios de Comunicación. Por eso pedimos a los periodistas que no hablen sobre métodos. Hace unos días dimos una nota para un suplemento local de un diario nacional y resulta que terminaron publicando el nombre de la persona y hasta los métodos utilizados. Esto resulta fatal, porque quien piensa suicidarse muchas veces busca métodos en los medios. Nosotros apelamos a la sensibilidad y profesionalidad, si publican métodos están dándole ideas para concretar el suicidio”.
* “En la tercera etapa es la calma antes de la tormenta. Es cuando la persona ya tomó la decisión. En esa calma antes de la tormenta la persona se ve tranquila porque supuestamente cree haber resuelto el problema, por eso cuado lleva adelante su plan sorprende tanto a los familiares y amigos”
Señales
¿En todos los casos da señales? “En la gran mayoría de los casos sí. Pero si el entorno no conoce los indicadores de riesgo, no se puede prevenir lo que no se conoce. Si del tema no se habla como hay que hablar la gente no tiene idea de las señales”
¿Cuáles son esas señales? Hay alertas que es necesario observar en las crisis. Cuando dice que no da más, que no puede más, cambio de humor, cambio de sueño, cambios en la alimentación. Empiezan a regalar cosas o a ordenar papeles.
Alguien que está mal utiliza diversas formas de comunicarse. Puede utilizar el dibujo, el graffiti, la música. Su pelo, su maquillaje, su vestuario. Su forma de hablar.
Pero muchos de esos síntomas son comunes en la adolescencia. ¿Cómo darnos cuenta si tiene una actitud suicida? Nadie dice que la persona que tenga esas señales esté pensando en morirse, pueden ser crisis propias de la edad, pero hay que estar atentos, dialogar, ver en cada persona en particular que historia de vida tiene.
Hay una trayectoria de vida que muchas veces los adultos no percibimos como influyente. No es tan simple.
La gente piensa siempre que le pasa a otro. Y lamentablemente asume que también le puede suceder cuando la tragedia golpeó su puerta y ya es tarde”.
¿Hay como un culto, un acercamiento a la muerte? ¿Los jóvenes manifiestan cierta naturalidad con la muerte? “Hay una alerta científica sobre la banalización del suicidio. Banalizarlo es una forma de no hacerse cargo. De no comprometerte con nada ni nadie. Como si se tratara de una decisión personal que no afecta a nadie.
Las cifras siguen en aumento, junto con la preocupación.



