A diario solemos protestar y quejarnos de lo difícil que es tener una vida realmente “justa”, donde es posible que nos falte el dinero, la felicidad sentimental… o que a los grandes problemas ya sea enfermedad o carencias de cualquier tipo no le encontremos una solución humanamente posible… y la desesperación o ansiedad nos hace ver que estamos tan lejos de resolver algo cuando realmente está a un paso de nuestro alcance.
El resultado de una gran lucha, es solo la consecuencia de nuestra actitud en
el presente… muchas veces pedimos tener lo mejor o que las cosas se den para nuestro lado, pero en el presente no estamos dispuestos a cambiar las prioridades en nuestro corazón… La ansiedad por lograr algo hará que este “algo” se aleje, ya que nos enfocamos en el logro que esta al final del camino y no pensamos en cómo debemos encarar día a día este camino.
La persona que no logra lo que anhela, a medida que pasa el tiempo va perdiendo la paciencia y se torna nerviosa. Esto hace que se bloquee y tome decisiones erróneas sin encontrar la solución del problema. Pero si nos guiamos y confiamos en las promesas de Dios, nuestra paciencia se reflejará claramente en el resultado positivo que se obtiene…
Solo la fe en Dios nos da la tranquilidad, la certeza absoluta de llegar a lograr un objetivo que nos proponemos, vencer una lucha tan grande como ser una enfermedad y nos dará la fuerza que se necesita para no caer en el camino.

