Posted on 12 octubre 2010
Tags: afrontar, la, vida
Están los que usan siempre la misma ropa.
Están los que llevan amuletos.
Los que hacen promesas.
Los que imploran mirando al cielo.
Los que creen en supersticiones.
Y están los que siguen corriendo
cuando les tiemblan las piernas.
Los que siguen jugando,
cuando se les acaba el aire.
Los que siguen luchando,
cuando todo parece perdido.
Como si cada vez,
fuera la última vez.
Convencidos de que la vida misma,
es un desafío.
Sufren.
Pero no se quejan.
Porque saben que el dolor pasa.
El sudor se seca.
El cansancio termina
Pero hay algo que nunca desaparecerá:
la satisfacción de haberlo logrado.
En sus cuerpos hay la misma
cantidad de músculos.
Por sus venas corre la misma sangre.
Lo que los hace diferentes,
es su espíritu.
La determinación de alcanzar la cima.
Una cima a la que no se llega,
superando a los demás,
sino superándose uno mismo.
Posted on 01 septiembre 2010
Tags: afrontar, ariesgarse, cambios, personas, vida
Existen muchas personas que se encuentran acomodadas en su día-a-día, sin frutos, sin experiencias, sin osadía e intrepidez para lanzarse en cualquier área de la vida. Estas personas temen cualquier tipo de cambio y terminan atrofiando sus trayectorias de una forma devastadora que muchas veces se vuelven inútiles dentro de los ambientes en que viven.
Ya fue comprobado que el ser humano se adapta a innumerables situaciones; todo hombre es capaz de cambiar cualquier situación de la vida. La mente que Dios dio a él es altamente inteligente y posee un poder gigante de decisión.
Nunca es tarde para luchar por la felicidad, mucho menos para creer en la posibilidad de cambio y restauración. Tarde es un concepto de tiempo común en la mente de personas que quieren acomodarse a la situación. No querer cambiar un comportamiento erróneo o rehusarse a luchar por un sueño es una debilidad que necesita ser tratada con urgencia.
La vida de cualquier ser humano es un constante maratón llena de obstáculos. Una persona que rechaza los cambios necesita entender que: todos nosotros no solo contamos con la autoayuda, como también de la ayuda que viene de lo alto.
El hombre es socio de Dios en el esfuerzo para superar sus dificultades. Dios, en realidad, no necesita del hombre para hacer absolutamente nada; nosotros somos los que necesitamos hacer algo, con la ayuda de Dios.
Es importante siempre estar listo para cambiar. Sea la mentalidad o el vocabulario, la actitud, principalmente delante de las dificultades. Una persona que se siente derrotada ya vive ese mal dentro de ella. Es preciso ser abierto a los cambios y hablar positivamente para recoger los frutos de una postura victoriosa.
Aún que el hombre tenga una naturaleza limitada, puede contar con el poder y la fuerza de Dios para cambiar cualquier situación adversa en su vida.